Recuerdo que tome aliento y que, en el ultimo momento, vacilé. ¿Que podía decir?, ¿Ven conmigo?, ¿Quédate conmigo?
¿Te voy a querer mas que cualquier otra persona? ¿Conmigo vas a ser feliz? No. Una repentina certeza se tenso en mi pecho como un frío puño. ¿Que podía pedirle? ¿Que podia ofrecerle?
Nada. Cualquier cosa que dijera parecería estupida, una fantasia infantil. Porque yo ya le había fallado, y eso escuece, y no se olvida. No dijimos nada. Cerré los ojos. Su proximidad era lo mas dulce y lo mas intenso que yo había sentido jamas.
No hay principio malo.